Qué playa elegir, que no da igual
Es la decisión que más cambia el viaje y casi nadie la explica antes de reservar. Zanzíbar tiene mareas enormes, y no afectan igual en toda la isla.
En la costa este —Paje, Jambiani, Matemwe— la marea se retira cientos de metros. Con marea baja no se puede nadar: queda un arenal precioso lleno de cultivos de algas y de gente caminando, pero el mar está lejísimos. A cambio, es donde está el mejor kitesurf del Índico y donde se ven las estampas más auténticas de la isla.
En el norte —Nungwi y Kendwa— la marea apenas se nota y se puede nadar a cualquier hora. Es la zona de los atardeceres, porque es el único lado desde el que se ve caer el sol al mar. También la más turística y la más animada.
El sur es el más tranquilo, con Kizimkazi como punto de salida para ver delfines.
Si es tu primera vez y quieres bañarte sin mirar el reloj, el norte. Si buscas tranquilidad y una isla más de verdad, el este.
Stone Town
La ciudad vieja de Zanzíbar es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000, y se entiende al entrar: un laberinto de callejones donde se cruzan la arquitectura suajili, la omaní y la india, porque por aquí pasaron todas.
Las famosas son las puertas talladas. Cada una decía quién vivía detrás: las de marco rectangular y motivos de loto son de tradición india, las de arco y caligrafía, omaníes, y los pinchos de latón se copiaron de la India, donde servían para frenar a los elefantes.
También está aquí la historia difícil de la isla. Zanzíbar fue el mayor mercado de esclavos de África oriental hasta 1873, y donde estaba el mercado hay hoy una catedral anglicana y un memorial. Merece la pena verlo con alguien que lo explique.
Un dato que le gusta a todo el mundo: Freddie Mercury nació en Stone Town en 1946.
El bosque de Jozani y el mono que nos da nombre
El parque nacional de Jozani-Chwaka Bay es el último bosque grande que queda en la isla, y allí vive el colobo rojo de Zanzíbar, un mono que no existe en ningún otro sitio del planeta. Quedan unos pocos miles.
Están acostumbrados a la gente y se ven de cerca, sin buscarlos mucho. Hay también una pasarela de madera sobre el manglar que se recorre en media hora.
Y sí, tumbili es "mono" en suajili. No es casualidad que nos guste este sitio.
Especias, arrecife y dhows
A Zanzíbar la llamaron la isla de las especias por el clavo, la nuez moscada, la canela y la pimienta que se plantaron aquí en el siglo XIX. Las visitas a una plantación son de las pocas actividades turísticas que siguen mereciendo la pena: se arranca, se huele y se prueba.
En el mar, el atolón de Mnemba es el mejor sitio para bucear o hacer snorkel, con arrecife y agua transparente. Desde Kizimkazi salen barcas a ver delfines.
Y al atardecer, los dhows: los barcos de vela latina que llevan navegando estas aguas desde antes de que existiera el país. Hay paseos en dhow al ponerse el sol y es lo que todo el mundo acaba recordando de la isla.







