La gran migración, mes a mes
Más de un millón de ñus y cientos de miles de cebras dan una vuelta completa al ecosistema cada año siguiendo la lluvia. No es un acontecimiento con fecha: es un movimiento continuo, y lo único que cambia es dónde está la manada en cada momento.
De diciembre a marzo la migración está en las llanuras del sur, en la zona de Ndutu. En febrero se concentra el parto: unas medio millón de crías nacen en apenas tres semanas, y detrás van todos los depredadores del parque. Es la mejor época para ver caza.
De abril a mayo llegan las lluvias largas y la manada empieza a subir hacia el oeste y el norte. Es el peor momento para viajar: muchas pistas se vuelven intransitables y varios campamentos cierran.
De junio a julio se juega el corredor oeste y los primeros cruces del río Grumeti. De julio a octubre la manada está en el norte y cruza el río Mara hacia Kenia: son los cruces de cocodrilos que se ven en los documentales. Es la temporada alta, con todo lo que eso implica de precios y de coches.
En noviembre vuelven a bajar hacia el sur con las lluvias cortas y el ciclo empieza otra vez.
Qué ver si no es temporada de migración
El Serengeti no se queda vacío cuando la manada se va. Los depredadores son residentes: los leones tienen territorio fijo y no siguen a los ñus más allá de su zona.
El centro del parque, el Seronera, tiene una de las mayores densidades de leones del continente y agua todo el año, así que funciona en cualquier mes. Los kopjes —esos afloramientos de granito que sobresalen de la llanura— son donde se tumban, porque desde arriba se ve venir a todo el mundo.
También es de los mejores sitios de África para ver guepardo, que necesita llanura abierta para correr, y leopardo en las acacias de las orillas de los ríos.







