Los leones de los árboles
Manyara es el sitio que hizo famosos a los leones trepadores. No es que sean una subespecie distinta: es un comportamiento aprendido que se transmite dentro de estos grupos concretos y que casi no se da en otras partes de África.
Verlos no está garantizado —el parque es pequeño pero el bosque es tupido— y conviene ir con la expectativa ajustada. Cuando aparecen, tumbados a plomo sobre una rama con las patas colgando, la foto es de las mejores del viaje.
Babuinos por todas partes
Manyara tiene una de las mayores concentraciones de babuinos de África: tropas de cien o más cruzando la pista sin inmutarse por el coche. Y también monos vervet, los de cara negra, que son precisamente los tumbili que nos dan nombre.
Norma básica: ventanas cerradas cuando pares a comer. Los babuinos de aquí saben perfectamente lo que es una fiambrera.
El lago y los flamencos
El lago es alcalino y poco profundo, y su nivel varía muchísimo de una estación a otra. Cuando las condiciones acompañan se llena de flamencos, pelícanos y cigüeñas, aunque conviene saber que no siempre están: dependen de las algas, y las algas dependen de la lluvia.
Es también sitio de hipopótamos, que se ven bien desde el mirador de la zona norte.






